UN INGLÉS EN GALICIA. Capítulo 3

the-eve-of-st-agnes-john-everett-millaisSubía los peldaños de dos en dos, empezando a notar el temblor de sus piernas con las últimas zancadas. Al llegar al tercer piso, giró con rapidez asido a la bola dorada que adornaba el último tramo de escalera.

– ¡¿Dónde está?! -gritaba mientras abría cada puerta de la galería, pero no había nadie.

Alexandra llegaba casi sin aliento, quitándose el abrigo de Raúl y sorprendida por la actitud del joven.

– ¡No ha podido salir! -excitado, supervisaba todos los rincones de cada habitación que abría.

– Pero… yo no he visto a nadie -dijo Alexandra respirando con dificultad. El corsé le permitía un pequeño espacio, por lo que los pulmones tenían que trabajar el doble para recuperar una respiración sosegada. Se sentó en una silla, junto a la pared de la galería, sobre la sábana polvorienta que la cubría.

– Estaba aquí -señalaba la esquina más oscura, al final del inmenso corredor-, dio un paso hacia atrás y… desapareció -explicó con un ademán de sorpresa-… es decir, dejé de verla.

– Por lo que era una mujer.

– Sí, una joven. Pensé que estaría escondida en la habitación que se encontraba a su espalda pero… Quizás, haya algún pasadizo -se rascaba la barba, pensativo-. Tendré que revisar los planos.

– ¿Cómo era?

– En la penumbra no pude verla bien, pero tenía el cabello suelto, muy largo, delgada y se intuía un bello rostro.

– Yo no vi nada. ¿No le parece extraño?

– ¿Qué quiere decir?

– Una mujer joven que sólo ve usted y que no aparece por ninguna parte.

– No conozco todos los rincones de la casa. Como ya he sugerido, seguramente exista algún pasadizo y ha escapado por él. ¿Qué piensa usted?

– No le gustaría mi opinión -sonrió, respirando aún con dificultad.

– Venga conmigo -dispuso, percatándose del cansancio de la muchacha-. Abramos una ventana para que respire aire fresco.

Raúl se acercó a ella y le tendió su brazo para que le sirviera de apoyo. Alexandra le cogió la mano, provocándole una sensación de hormigueo. Su piel era blanca y suave. Ella se puso en pie, pero él no dio ningún paso hacia atrás, por lo que, los escasos centímetros que los separaban le dio la oportunidad de bucear por aquel mar verde adornado de un sol de pestañas, e inhalar el fresco perfume que desprendía.

– Ahora eres tú el que respira con dificultad -advirtió, sonriente, Alexandra en un tono suave y burlón.

Rápidamente, el joven se apartó azorado, pero con su mano aún prisionera en la de ella.

– Vamos a… a esta habitación, hay un balcón -nervioso por su tartamudeo, volvió a mirar hacia el suelo.

Con suavidad, la dirigió a la habitación contigua y salieron a la terraza. Era una habitación demasiado grande para pertenecer a un criado de la casa. Tenía entendido que la planta baja, extendiéndose a ambas alas del caserón junto con el primer y segundo piso, estaba distribuida en varios salones, despacho, biblioteca y cocina; el primer piso en habitaciones para invitados y un pequeño salón; el segundo para los dueños de la casa y sus hijos, con alcobas y salones; y, el tercero, con sólo la extensión del cuerpo principal de aquella fabulosa construcción, pequeñas habitaciones para la servidumbre. Además, aquella habitación tenía una gran chimenea de mármol rosa, lo que también indicaba que no podía pertenecer ni a un mayordomo ni a un ama de llaves.

– Le agradezco su atención. Ya me encuentro mejor -y soltó, muy a su pesar, la mano de Raúl.

– ¿No le resulta extraño que esta habitación se encuentre en la planta del servicio? Además, no recuerdo una habitación de estas dimensiones en el plano de la casa.

– Pues sí que es extraño -Alexandra comenzó a caminar por la estancia y se paró en la mitad, mirando al techo-. ¿Puede apreciar esa división? -preguntó señalando hacia arriba.

– Sí…

– Da la impresión de que han unido dos habitaciones, con posterioridad, para crear ésta.

– Tiene razón, pero… ¿por qué?

En ese momento, en una esquina, junto a la chimenea, dentro de un mueble tapado con una sábana, se podía escuchar una dulce melodía.

Anuncios

4 responses to “UN INGLÉS EN GALICIA. Capítulo 3

  • Lux

    Me ha emocionado ese acercamiento casi ¿involuntario? de Raul y Alexandra y estoy deseando saber cómo sigue la historia. Le estoy cogiendo cariño a esta pareja jejeje… Me da muchos buenos momentos 🙂

    • Berquendel

      ¡La verdad es que estoy disfrutando mucho escribiéndola! Son una pareja peculiar a la que me encanta ir profundizando poco a poco en sus personalidades. ¿Hay algo mejor que el disfrute mutuo entre el escritor y su lector? 😉

  • Ivan Entusiasmado (@Entusiasmadocom)

    Cuando voy leyendo me siento llevado por las frases, entrando en el misterio y de pronto, zas, se acaba y te odio, jejeje. Un saludo.

    • Berquendel

      Jajaja, me encanta que me odies por eso 😉 Intentaré no tardar mucho en escribir y publicar el cuarto capítulo, cuando mi conexión decida dejarme seguir. Un cariñoso saludo 🙂

Me encantará recibir tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Dully Pepper24H

Arte pelo Amor, Arte pelo Mundo, Arte pela Paz!

Mentrat

Entre tú y yo

libreporqueleo

Un rincón para ser libres por un instante.

Recién escrito.

By Alberto Taboada

Escribir puntos suspensivos

Busco la mejor manera de expresar aquello que visita mi pensamiento.

enero11

Literatura para romper el tiempo.

Poesías desde la inocencia

Pequeñas contribuciones literarias

Innocence Studios

El estudio de Mery

ERASE UNA VEZ...

Pequeñas contribuciones literarias

Notas para llevar

Pequeñas contribuciones literarias

Recién Muertos

Silo de muertos en vida y vida en muerte

Musa Relatos

Singular Novela de Relatos

Pequeñas contribuciones literarias

Pequeñas contribuciones literarias

EL CLUB DE LAS LECTORAS

Pequeñas contribuciones literarias

Mariano castagneto

Periodista Cultural, escritor y docente

.

Pequeñas contribuciones literarias

Book is a four letter word

Pequeñas contribuciones literarias

Sandra Andrés Belenguer

Pequeñas contribuciones literarias

A %d blogueros les gusta esto: