UN INGLÉS EN GALICIA. Capítulo 4

John_Everett_Millais_-_Bright_EyesAmbos se giraron a la vez para quedar, luego, clavados en el suelo. La música resonaba en toda la habitación. Era un tintineo metálico que recordaba a una canción infantil, a esas que cantan los niños cuando juegan. Poco a poco, la música fue sonando más grave y lenta hasta que, finalmente, paró. Ahora, era el silencio el que resonaba en la habitación a pleno pulmón.

– Creo que deberíamos ver qué era -se atrevió a decir Alexandra.

Raúl asintió y, muy despacio, dio unos pasos hacia el mueble cubierto. Tiró de un lado y la sábana cayó, formando una inmensa nube de polvo que les hizo toser sin parar, obligándoles a taparse ojos, boca y nariz. Usando la mano de abanico para apartar el polvo en suspensión, Alexandra se acercó y pudo ver el origen de aquella música. Una pequeña caja de metal plateado, con forma octogonal y labrada con motivos de animales: gaviotas, peces, albatros… La cogió y observó la minúscula llave alojada en la parte trasera de la caja. La hizo girar hasta que se negó a dar mas vueltas. Quitó el seguro y abrió la tapa. Una gaviota con un pez en el pico y emprendiendo el vuelo empezó a danzar al son de la melodía. En la tapa, en vez del típico espejo, una pintura de una joven sentada en el acantilado, con la mansión Woodgate a su espalda, observaba el movimiento constante del ave.

– ¿Cómo ha podido sonar sola? -preguntó la muchacha sin apartar la vista de la figura danzarina.

– Quizás se paró por un fallo en el mecanismo y, casualmente, la cuerda volvió a funcionar en este instante.

– ¿En serio cree eso? -y la muchacha lo miraba con una sonrisa incrédula ante tal explicación.

– No sé qué opina usted, pero para mi es la explicación más plausible.

– Ha visto una joven que ha desaparecido ante usted; una caja de música, colocada en este mueble hace varias decenas de años, ha sonado sin que nadie le diese cuerda; y sigue sin ver lo que realmente está ocurriendo aquí.

– Ya que tiene las respuestas correctas, la escucho -y se apoyó en la chimenea, cruzando los brazos en un gesto de atención total hacia la joven.

– Ya le conté la historia de Irene y le expliqué por qué quería venir aquí con usted. Para mí, no hay duda de que esta casa alberga su espíritu, manifestándose de muchas maneras como advertencia para no ser molestada. Por eso la vio en la galería y luego ha hecho sonar esta caja, para advertirnos que nuestra presencia no es bienvenida. Como le dije en la cafetería del hotel, nadie debería habitar esta casa. Ya lo está.

Durante algunos segundos, Raúl mantuvo la mirada en Alexandra, sin saber qué contestar para no ser descortés ni hacer daño con un comentario rápido y poco meditado. No podía creer nada de lo que ella le decía, ya que chocaba completamente con sus creencias de la vida y la muerte, en la que una desemboca en la otra para descansar por toda la eternidad.

– Comprendo que usted crea e… en la existencia del más allá -respondió al fin, respirando hondo para serenarse y adormecer el pequeño tartamudeo que estaba impaciente por acompañarlo en cada frase-, pero a mí me han adoctrinado con la ciencia, con aquello que puedo ver y tocar, por lo que comprenda mi resistencia ante tal explicación. Quizás yo sea el equivocado, pero me resulta muy difícil apoyar su postura. Además…

Raúl paró en seco. Su tez se volvió blanca y sus ojos se abrieron desmesuradamente, obligando a Alexandra a girarse a toda velocidad para mirar el punto exacto que había provocado aquel gesto desencajado de su compañero. En la balda más alta del mueble donde descansaba la caja de música, vieron cómo una mano atravesó la pared y empujó un enorme libro que deslizó lentamente por la balda hasta caer al suelo provocando un enorme estruendo, otra nube de polvo y un grito al unísono de ambos jóvenes. Cuando el polvo desapareció, la mano no estaba. Con una mano cogió el libro, con la otra la mano de Alexandra y, a toda prisa, salieron de aquella casa.

La tarde comenzaba a dar constancia de su cansancio, menguando la luz minuto a minuto y regalando los últimos rayos rosas, naranjas y violetas, para dejar un buen sabor de boca antes de las largas horas de oscuridad. Sin embargo, en una mesa de la cafetería del único hotel de Cidade Vella, aún teniendo unas maravillosas vistas para disfrutar de semejante espectáculo de luz y color, sus comensales no podían apartar la mirada de un grueso libro polvoriento, con cubierta de piel oscura y unas grandes letras doradas que decían: Álbum de la Familia Woodgate. Temblorosos, sin hablar, apuraban una taza de tila caliente. Cuando Raúl la acabó, lo abrió. Una foto de Irene vestida con una capa roja les dedicaba una leve sonrisa en una de las fotos.

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10 responses to “UN INGLÉS EN GALICIA. Capítulo 4

  • Alejandro León

    No sé por qué, estos de “Un inglés en Galicia” nunca me han gustado, se me hacen pesados, pero tranquila, seguramente no es cosa tuya, más bien mía y de mi forma de ver las cosas 🙂

  • Lux

    Aaaaah! Genial!!! He recibido una agradable sorpresa al descubrir que no he tenido que esperar al jueves para poder leer el cuarto capítulo…:-)
    Y… respetando completamente la opinión de Alejandro, he de decir que no la comparto. Me gustan todos los relatos de Berquendel (soy también seguidora de “Gritos de Plenilunio”), pero esta entrega por capítulos de “Un inglés en Galicia” me tiene más que enganchada. Me gustan mucho los relatos de misterio con historia de amor contenida incluida jejejeje. ¿Habrá el jueves 5ª entrega? 🙂

    • Berquendel

      ¡Hola, Lux! Gracias por seguir ahí incondicionalmente, 🙂 El próximo jueves no podré publicar la 5ª entrega, ya que, al tener cambio de horario laboral, creo que a partir de ahora las publicaciones serán los domingos. Pero tranquila, aún queda mucho por descubrir en “Un Inglés en Galicia” 😀

  • Lux

    Sin problema! Ahí estaré el domingo sin falta! 🙂

  • Maria

    ¡Madre mía! Me encanta como escribes 🙂 Te sigo 😉

    • Berquendel

      ¡Muchas gracias, María! Es un honor que te gusten mis escritos. Ahora tengo el blog un poco paradito, pero en breve habrá una nueva publicación. Estaré encantada de recibir tus comentarios 🙂

  • Lux

    ¿Para cuando un nuevo capitulo de Raul y Alexandra? 🙂

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